Cuando una crisis de escala mundial se desata, los líderes de toda organización, sin importar el tamaño, deben permanecer en alerta para tomar las mejores decisiones y proteger a sus equipo, clientes,  procesos y bienes. 

De la misma manera, cada fase crítica es una ventana de oportunidad para observar nuevos contextos, sistemas de decisiones, herramientas para obtención de datos y optimización de recursos.

Si tomamos como caso puntual el tema del coronavirus, podemos encontrar distintas cifras alarmantes. La OCDE proyecta que el COVID-19 podría reducir el crecimiento económico global a la mitad, y la Reserva Federal de los Estados Unidos considera disminuir las tasas de interés federal después de que, en los últimos días de febrero, se registrara la peor semana para el mercado de valores desde el año 2008.

Sin embargo, no todo es negativo tras esta coyuntura. De hecho, podemos observar cómo la tecnología está trabajando de la mano del hombre para ayudar a combatir el virus.  El mundo busca las mejores respuestas tanto médicas como tecnológicas, y si hiciera hincapié en la última, diría que la Inteligencia Artificial podría ayudar tanto a combatir el virus como a reducir su impacto económico.

“La IA y Big Data son parte clave de la respuesta a la enfermedad”. Resalto esta frase extraída del informe Report of the WHO-China Joint Mission on Coronavirus Disease 2019 (COVID-19) sobre el período del 14 al 24 de febrero del 2020, emitido por la Organización Mundial de la Salud. 

En realidad, podría mencionar infinidad de ejemplos sobre cómo la Inteligencia Artificial está ayudando a combatir esta crisis: por ejemplo, robots que desinfectan ambientes a través de rayos UV, cámaras para la detección temprana de síntomas en lugares públicos y software de monitoreo de virus sin exponer a otros seres humanos al contagio eventual. 

Lo que me gustaría subrayar sobre la base de lo descrito anteriormente es el tema del liderazgo y la visión de las organizaciones y los gobiernos que deben invertir y desarrollar tecnología asociada a IA, de modo que estén preparados para enfrentar escenarios críticos. 

Crisis como esta nos dejan ver que es indispensable contar con una perspectiva lo suficientemente amplia para invertir en las tecnologías que permitan mitigar el impacto. El liderazgo del siglo XXI utiliza el conocimiento de la historia y la cultura de la organización, así como también la empatía y la reflexión ética. 

Esta es la esencia del juicio humano: la aplicación de experiencia y de pericia a decisiones y prácticas críticas basadas en recursos orientados al pensamiento creativo y a la experimentación, al análisis y a la interpretación de los datos, y al desarrollo de estrategias. Esas son las habilidades principales que se requerirán para tener éxito en el futuro.

 

Tiempo de decidir liderar asertivamente

Cada día tomamos una serie de decisiones que me resulta incalculable, desde los calcetines que usaré hasta que almorzaré, si leeré a Octavio Paz o a Carlos Fuentes.

“En Italia, el coronavirus circuló de forma silenciosa. La epidemia no es nueva en el país, y el virus circuló silencioso durante varias semanas, antes de que se descubrieran los primeros casos de la enfermedad”, explicó el profesor Massimo Galli, director del prestigioso hospital Sacco de Milán y especializado en enfermedades infecciosas. 

Esto significa que si se hubiera contado con adecuados recursos tecnológicos que generaran la información necesaria y se hubieran tomado consecuentemente decisiones a tiempo, la epidemia podría no haber sido tal. 

Retomando el ejemplo de mi vida cotidiana, les cuento que sí, por supuesto no recurro a tecnologías como Big Data, AI y Machine Learning para tomar decisiones de living room. 

Ahora bien, las decisiones que un líder toma dentro de su compañía impactan en infinidad de seres humanos. Por esa razón, las medidas que adoptan deben sostenerse sobre datos exactos obtenidos mediante el uso de tecnologías, de modo tal que el liderazgo no solo sea asertivo, sino también eficaz. Como suele decirse, no somos producto de las circunstancias, sino de las decisiones que asumimos.